The Who en el Super Bowl: Un facepalm
Escrito por Walabi el 9 de Febrero, 2010

Desde la vereda de la opinión, Rocío Novoa nos manda una columna contándonos lo feo, lo lindo y lo más o menos del ¿mega? Show de The Who en el Súper Tazón gringo. Parece que anduvo ahí no más.
Para el que no sepa (y el que sepa se salte al parrafo siguiente) un facepalm es un gesto más gráfico que explicable en palabras. Es cuando una persona, producto de algún hecho particular, se lleva la mano a la cabeza quizá de decepción, quizá de cansancio. Algo así, mire por acá.
Eso hice mientras sonaba Baba O’Reily en vivo desde el Super Bowl en Miami por el ESPN. Cabe señalar que ni ahí ni en Fox Sports, la otra señal de cable que transmitía el magno evento, se lograba una transmisión decente. Un stream de RojaDirecta (rojadirecta.com) salvaba más que los desfaces de audio y video de ambos canales.
Volviendo al pasto del Sun Life Stadium cerca de las 10 de la noche de acá… pucha, tengo que decir que estuvo al debe. Decepcionante, pobre para las expectativas que se le pueden tener a una banda tan grande en un escenario tan potente.
La banda del gran Pete Townshend y el buen Roger Daltrey no estuvo a la altura de lo que es y seguirá siendo más allá de la muerte y la escasez de: Una banda explosiva por donde se le mire. Ejemplos en el cine y la tv hay muchos y el más notable es The Kids Are Alright de Jeff Stain. Liberado en 1979 es un registro intenso sobre el desarrollo musical y visual de una banda referente del rock and roll.
Ahí queda claro porque son tan grandes y porqué la gente de la NFL los llamó para engalanar la versión XLIV del evento más visto de la tele gringa. Claro, el tiempo pasa y no son esos mozalbetes chistosillos de la película, pero algo debe quedar.
Partieron asesinamente en un escenario redondo de miles de luces instalado al medio del campo de juego. La energía de la acústica de Townshend prometía la vieja energía y pirotecnia. La voz desgastada, aunque infalible de Daltrey, sumado al oficio y experiencia (y la exquisitez y desplante) que ha ganado Zack Starkey (¿le suena el apellido? Sí, el hijo de don Ringo, baterista de una banda llamada The Beatles) tocando con ellos, era garantía de un show que amenazaba con dejar chiquititos al mismo Jefe (o Bruce Springteen), a los Stones o a McCartney.
Pero no. Pero los años pesan. Pero la gente envejece, se calma, se atonta y se olvida de que fue joven, loca y sexy. Suerte para nosotros que, por ejemplo, los mismos Rolling Stones (más viejos que ellos) sigan siendo consecuentes con los que los tiene en miles de altares melómanos y estéticos.
A Pete se le fue la vibra a mitad de Pinball Wizard, canción que abría el medley de los 12 minutos del show de medio tiempo. A Roger a penas se le podía escuchar. Bien podíamos verlo al estar más tranquilo que una foto. El resto de la banda, a excepción de exquisito hijo del legendario Starr, son un relleno para una banda ícono que funciona a 2/5 de la formación original (considerando los teclados, melómanos odiosos).

La edad no es una excusa, pero es lo que mejor explica que el set haya sido tan somnífero, latero y abuelístico. Sólo ese escenario maravilloso, la selección de temas, la pirotécnia, los laser, la batería y sus platillos con el logo de la banda, además del tremendo cariño que se le tienen a sus canciones (presentes en la cotidianidad americana en los openings de CSI, solo por dar un ejemplo) hicieron que no se tomara este espectáculo como un fiasco.
A los Who ni siquiera podríamos interpretarlos como unos adultos mayores que no se dan cuenta que lo son, negándose a mirar su decadencia. No. La insurrección característica de Townshend no se condice con la falta de desenfreno, con el volumen moderado y la falta de guitarras rotas de antaño.
Los ingleses funcionan a media máquina. Y a lo único que se niegan, a lo que le porfían, es a morir. A fallarle a los que se fueron de la banda porque la guadaña se los llevó. Quizás no vieron los encendidos y tremendos shows de años anteriores de puro porfiados también. Quizás no son la mejor banda del mundo, pero lo fueron. Y entre tanta parafernalia, comerciales multimillonarios y maravillas tecnológicas, uno como que se esperaba el milagro de que, aunque sea por 12 minutos, volvieran a serlo, ¿cierto?
Si se perdió el show de The Who, puede verlo acá abajito y formar su propia opinión.
http://www.youtube.com/watch?v=57avQ0Bxg34
http://www.youtube.com/watch?v=6uA5MAt87BI
Enviado por Rocío Novoa.
Tags: comentario, NFL, opinión, super bowl, super tazon, the who, Townshend






























mori con la foto de facepalm xd
Ojo, cabros: la palabra es desfase, no desface.