Review: The Good Dinosaur (2015)

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Cuesta entender el mundo cuando no naciste con las herramientas adecuadas para dominarlo. Cuesta también darte cuenta que, probablemente, las herramientas sí las tienes, pero no sabes usarlas ni dónde encontrarlas.

Arlo, en The Good Dinosaur, es un dinosaurio que nació teniendo miedo, no sabiendo cómo enfrentarse al mundo y bajo la sombra de una familia dinámica, matea y autosuficiente; lamentablemente, a Arlo esto no le resulta también. No puede encontrar sus herramientas.

La historia detrás de esta cinta de Pixar nos sumerge en las tempestuosas aguas de la familia y la amistad, dos temas centrales en la formación de cualquier ser viviente y que se torna incluso más difíciles a medida que tu vida transcurre.

Luego de una tragedia familiar, Arlo se aleja de su familia y termina perdido en un mundo que no conoce y que es tan salvaje como el más fuerte de sus miedos. Aquí, hace un amigo, un pequeño personaje que ya había estado relacionado con la mencionada tragedia familiar, pero que comienza a ser perdonado.

The Good Dinosaur es un viaje de amistad y conocimiento. Un viaje de familia y entendimiento. Acá lo que importar es reflejar cómo dos criaturas, de diferentes especies, apoyándose en momentos de desesperación, donde la esperanza está casi perdida y el miedo asecha.

Hay que decirlo, esta aventura animada no es lo mejor que ha hecho Pixar y que, firmemente, que se queda muy por debajo de otras aventuras que nos ha presentado el estudio, pero tengo que decir que, lo que le falta en inteligencia, le sobra en corazón y, al menos para mí, eso compensa.

Un Gran Dinosaurio, nombre en español de la cinta, se mueve muy toscamente frente a varios temas y no logra desarrollarlos al punto en que sean verosímiles o totalmente digeribles, pero lo hace con un corazón tan grande, que incluso la torpeza llega a ser enternecedora.

Definitivamente, no tiene uno de los mejores guiones, pero sí tiene la mejor estética que ha mostrado una película de Pixar hasta el momento. La construcción de las nubes, los paisajes y el agua son de otro nivel técnico y eso, en sí, ya es una maravilla de presenciar.

¿Lloré? Sí. Tenía miedo de que la cinta me hiciera llorar por la razón equivocada, pero terminó tocándome tantas fibras, que terminé sollozando por las mejores razones. Y a pesar de que se cae en varias cosas, el viaje de valentía, corazón, amistad y reconocimiento, es una fiel forma de darte a entender que para aprender hay que avanzar.

The Good Dinosaur es un postre. Un postre que no siguió la receta al pie de la letra, pero que terminó siendo lo suficientemente dulce como para disfrutarlo y dejarse encantar de todas maneras.

Director de Walabi.cl. 27 años. Escribo y hablo harto. A veces, más de lo que debería. Para cualquier cosa, puedes encontrarme en Twitter o escribirme a diego[at]walabi.cl