Stefan Kramer y la nueva vieja tele

Por -

Anoche se emitió el primer capítulo de Kamaleón, el nuevo show de Stefan Kramer en TVN. Había expectación, no se tenía muy claro cuál iba a ser el formato, pero, finalmente, terminó sorprendiendo. ¿Por su calidad? No realmente, pero hay varias cosas que vale la pena rescatar.

Primero, TVN está en crisis y eso no es nada nuevo. TVN está en crisis y, quizás, este es el salvavidas que se había estado preparado para poder repuntar un poco en el rating, ese que había estado tan alejado de todas las producciones que estaba realizando el canal estatal.

De esa forma, Kamaleón se presenta como lo que es: un experimento, un híbrido, una forma de darle vida nuevamente a la franja nocturna televisiva. Kamaleón, tal como lo dice su nombre, es un cambio constante, un show que bebe de varias vertientes, pero, finalmente, termina casándose con ninguna.

Anoche, el programa partió con un monólogo de Stefan, luego dio paso a una invitada, Natalia Valdebenito, quien luego asumió el rol de animadora, entrevistando a un personaje de Kramer, donde luego se unieron más invitados, que no hablaron nada y luego entró el personaje real al que imitaba Kramer y… Bueno, ¿se entiende? Kamaleón es un gran híbrido, un gran circo, un gran zoológico de fauna que intenta hacer algo coherente, pero que de repente termina escapándose.

Y no digo que haya sido malo, para nada: lo vi y me reí. Lo pasé bien viéndolo y se nota que el camino, aunque tormentoso, fue muy bien escogido. Kramer sabe llegar al público y aunque sus guiones no siempre sean de los más interesantes que hay, sí se le puede dar el beneficio de ser creativo, tirando mini chistes teledirigidos, que pegan directo en la risa de los incautos.

¿El fenómeno? Más de 20 puntos de rating, cosa que TVN no veía hace mucho tiempo. Kramer podría hacer un cover de Justin Timberlake y cantar sueltamente “I’m bringing rating back”. ¿Pero es eso lo que querían? Creo que sí. Se nota que hubo algo así como una sobredosis de recursos para hacer que esto funcione. ¿Dónde se nota? En la extensión. Kamaleón dura más de dos horas y media. Y no es que sea malo que dure eso, pero se nota agotador y desgastante.

Kamaleón va a seguir funcionando en medida que logre adaptarse a su propio formato, uno que tiene lo mejor de la vieja televisión chilena, esa que nos hacía estar pegados a la tele y comentar al día siguiente (entiéndase como Viva el Lunes o lo que alguna vez fue Vértigo), y lo mejor de la nueva tele, esa que es un varieté grande, con chistes, con cantar, con imitar; como los lates gringos, donde palanquean a los invitados, donde todo es un gran chiste, con baile y guitarreo incluido.

Kramer es un soplo bastante fresco a lo que estaba pasando en televisión y le pongo mis fichas a pesar de que el programa me haya cansado. Le pongo mis fichas porque el orden y el tiempo le darán la razón a Kamaleón, el híbrido que llegó a darle un soplo de esperanza a un alicaído TVN.

Foto: La Tercera

Director de Walabi.cl. 27 años. Escribo y hablo harto. A veces, más de lo que debería. Para cualquier cosa, puedes encontrarme en Twitter o escribirme a diego[at]walabi.cl

  • Jaime Sainte-Marie R

    Me pasó algo con el programa de anoche, igualmente me reí, pero la TV chilena tiene el gran problema de contar el chiste por el final. Me explico: Parte de lo bakán de los programas gringos es cuando están haciendo algo en particular y de la nada entra una mega estrella sorpresa a ser parte del show. Lamentablemente acá se anuncia todo, tirando por la basura el efecto sorpresa. Anoche, mientras estaba ‘Bolocco Cecilia’ se anunció en el GC que iría Cecilia Bolocco a encarar al personaje. En la intro del programa se dijo que Cristián Sanchez estaría en el show, cuando hubiese sido mucho mejor que entrara de sorpresa en medio del programa ¿Me explico? Se mata el factor sorpresa, se mata a Carlton entrando a bailar con Will Smith cuando nadie lo veía venir. Se agradece el dinamismo del programa en medio de los ríos de manjar que son los programas de TV, pero a los canales aún les falta aprender a contar los chistes (a mi parecer).