Stranger Things: nostalgia bonita, pero no es mi nostalgia

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Desde que se liberaron los capítulos de la primera temporada de Stranger Things, la nueva serie de Netflix, Twitter, diarios, blogs y demases se llenaron de comentarios positivos acerca de la producción. Y cuando digo “positivos”, creo que me quedo bastante corto porque incluso varios la catalogaron de “obra maestra” o tiraron frases como “tuve que verla de una sentada porque es increíble”.

Stranger Things narra la historia de un pueblo, de un par de desapariciones, de misterios extraños y de un grupo de niños que tienen que tratar de hacerle frente a un enigma. Tiene todo lo que en la década de los ochenta hizo brillar al cine. Tiene lo mejor de Spielberg, pasajes de John Carpenter, algunas aventuras mezcladas de Stephen King y evoca a tantas películas y tanta música, que logró calar hondo en el cromosoma nostálgico que vive en todos los niños criados antes del fin de la dictadura.

Y no es que Stranger Things sea mala. No, muy por el contrario, es bastante buena. Tiene un guión bacán, tiene personajes maravillosos y la música es otra cosa, pero se nota demasiado que está hecha para complacer a un público hambriento de nostalgia y de volver a un tiempo en que todo era maravilloso y desconocido. Está hecha con precisión quirúrgica para apelar a todos esos sentimientos que la generación sobre treinta años tenía reprimidos hace bastante rato y que no lograron complacer del todo con el estreno de Super 8.

Stranger Things es un ejercicio bonito, complejo y con alma, pero cae en su afán por complacer. Y voy a ser honesto: aún no termino de verla. Voy en el tercer capítulo (primer capítulo que verdaderamente logró atraparme) y obvio que la voy a terminar, pero no en modo maratón, no en una noche, no “de una sentada”, porque, al parecer, no logré conectar con esa nostalgia ni esa estética. Quizás esa nostalgia no es mi nostalgia.

NdE: mi querido amigo y crítico Rodrigo Munizaga me dijo que termine de verla y que mi percepción debería cambiar. Yo le quiero creer. Lo voy a hacer.

Director de Walabi.cl. 27 años. Escribo y hablo harto. A veces, más de lo que debería. Para cualquier cosa, puedes encontrarme en Twitter o escribirme a diego[at]walabi.cl

  • Natalia

    yo tengo menos de 30 así que no estoy muy familiarizada con esa nostalgia pero la amé, vi todos los capítulos el fin de semana e incluso lloré con el final. Entre las cosas que me gustaron estan los personajes que son niños, el personaje de la wynona y el sheriff, también me gustaron las referencias al señor de los anillos (super ñoña) y la música. Quizás a ti te no te gustó pero eso no quiere decir que no sea buena o que se caiga en el afán de complacer,

    • Es buena, es muy buena. Solo no es mi nostalgia. Y sí siento que se cae en el afán de complacer. Está hecha con precisión relojera para tocar ciertas fibras. Y no tiene nada malo, ah. La estoy disfrutando y todo, pero no es espectacular.

  • Baalberith

    A mi no me parece tan buena. Es mas, me parece manida. Quiero nuevas vibraciones en las series, estoy harto de la nostalgia y de apelar a tiempos pasados. Quiero obras maestras actuales, frescas que den nostalgia en el futuro y me hagan recordar esta época con amor. Nadie va a superar ni va a acercarse minimamente a lo que hacian King ni Spielberg en su época porque les falta lo mas importante, el contexto, ellos eran frescos en su época y utilizaron su contexto cómo fuente de inspiración, no andaban por ahí intentando repetir obras antiguas. De eso es de lo único que tienen que tomar nota los nuevos artistas y olvidarse de querer repetir una y otra vez la misma fórmula.