The Leftovers: el problema no es irse, es quedarse

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Con recelo y un poco de miedo, empecé a ver The Leftovers. Sabía que había sido catalogada como una de las mejores series de este año y me embarqué en la misión de verla independiente de si enganchaba o no. Me comprometí. Le puse mis fichas. Con más fe que ganas.

Y tengo que decirlo, a medida que avanzaban los capítulos, fui siendo consumido por una de las mejores series que he visto en la vida: una que voy a catalogar de ahora en adelante como una de mis series favoritas. Así de simple.

Mucho se ha dicho de The Leftovers. Que es lenta, que no concreta, que se da vueltas, que qué lata que se parezca a Lost, que qué fome que, a medida que avanza, no te entregue todas respuestas. Y lo entiendo. Entiendo que haya gente que pueda pensar eso de una serie que se embarca en problemas psicológicos y terrores personales. No es rápida. No es para todos. No fue para mí cuando intenté verla cuando se estrenó el piloto. Pero ahora sí.

The Leftovers narra su premisa de manera sencilla: un día equis, el 2% de la población se desvanece, desaparece, se esfuma. Nadie entiende, nadie sabe qué pasó. Desde ahí se desencadena la historia. Corte. Tres años después. Ahora vemos lo que quedó, las sobras, los que se fueron, los que tienen que vivir con el miedo, la incertidumbre y el deseo constante de saber qué fue lo que pasó y por qué. O aún más complejo: existir con la duda de si es necesario avanzar, si vale la pena seguir, si es conveniente olvidar.

Es un viaje complejo hacia la mente de los personajes y cómo cada uno tiene que lidiar con lo que pasa por su corazón. Por encima de lo sobre natural, The Leftovers despliega un manto perfectamente bordado de sentimientos y sensaciones. De tristezas, angustias y dudas. De amor, de reconstrucción, de familia. Todos en busca de respuestas, en busca de razones, en busca de motivos. Guiados por la religión, por el culto o por falsos diosas. The Leftovers es una gran muestra de que hay múltiples manera de enfrentarse al presente y darle sentido a la vida. Y lo muestra de una manera hermosa y terrible.

Siempre nos damos vueltas tratando de entender lo que nos pasa. Pensando en el futuro, en qué nos va a pasar, en cómo vamos a seguir. Siempre nos enfrascamos pensando en nuestra muerta, en nuestro sentido, en nuestro propósito. ¿Por qué estamos acá? ¿Hacia dónde vamos?

The Leftovers, en su infinita sabiduría, dice let the mystery be. Porque todos se están preguntando de dónde venimos y para dónde vamos. Pero ojo, nadie lo sabe con certeza, así que filo: dejen que el misterio siga su camino.

Director de Walabi.cl. 27 años. Escribo y hablo harto. A veces, más de lo que debería. Para cualquier cosa, puedes encontrarme en Twitter o escribirme a diego[at]walabi.cl